
El término "Cenáculo" proviene del latín coenaculum, que significa "cenáculo" o "comedor". Se refiere a la sala del Monte Sión en Jerusalén donde Jesús compartió la Última Cena con los Apóstoles. Fue también allí donde les lavó los pies, se apareció después de la Resurrección y donde el Espíritu Santo descendió sobre ellos en Pentecostés. Nuestra parroquia lleva el nombre del Cenáculo de Jerusalén, donde María se unió a los apóstoles en oración y fue testigo del nacimiento de la Iglesia en Pentecostés, para recordarnos la oración comunitaria, la vida sacramental y la apertura al Espíritu Santo. Así como María acompañó a los primeros discípulos, ella continúa apoyándonos y guiándonos en la fe y la misión hoy.






El Sacramento del Bautismo es el primer paso en un viaje de compromiso y discipulado de por vida. El bautismo lava el pecado original e incorpora a uno al cuerpo de Cristo. Se recibe solo una vez en la vida; no es un momento repetible. Ya sea que seamos bautizados de niños o de adultos, el bautismo es la forma en que la Iglesia celebra y representa el abrazo de Dios.

















